Pensó que era una simple infección dental, algo que se cura con antibióticos y listo.
No lo era.
Cuando el equipo dental revisó su boca encontró algo moviéndose dentro de las encías: larvas de mosca vivas, alimentándose del tejido.
Los médicos lo llaman miasis oral, una condición que empieza cuando una mosca deposita huevos en heridas bucales que nunca cicatrizaron bien. Esos huevos se convierten en larvas, las larvas crecen, y el proceso puede volverse mortal si no se trata a tiempo.
Casos como este se han documentado desde 2017, casi siempre en pacientes con higiene bucal extrema, enfermedades neurológicas avanzadas, adicciones severas o en situación de calle.
El tratamiento existe: limpieza profunda para remover cada larva y antiparasitarios como la ivermectina.
Pero llegar a este punto significa que el cuerpo estuvo semanas, quizás meses, sin nadie que revisara esa boca.
