La saliva de una garrapata puede anestesiar tu piel para que no notes que está allí, y consumir tu sangre mientras te inyecta virus y bacterias, como la enfermedad de Lyme.
Este temido parásito puede estar adherido a tu piel hasta días sin tener síntomas graves, y es por eso que es tan peligrosa.
La recomendación es revisar el cuerpo constantemente, sobre todo en zonas como cuello, cuero cabelludo, o detrás de las rodillas. Y en caso de tener un animal en casa, además de darle antiparasitario cuando corresponda, no hay que olvidar revisar también su pelaje.
