Un hombre con sombrero, lentes oscuros y chamarra verde ondeaba orgulloso la bandera de México en las tribunas durante el partido contra Inglaterra. Todo parecía la típica escena de un fan entregado a los colores de su selección.
Pero la cámara siguió bajando y ahí estaba el verdadero protagonista de la historia: una charola azul cargada de cervezas, que claramente no le pertenecía, terminó en sus manos con una naturalidad que solo el descaro puede explicar.
Nadie lo detuvo, nadie reclamó. Solo risas, banderas ondeando y un mexicano que, además de alentar a su equipo, se llevó algo extra para el camino.
