Kevin Santana es campeón de España de Muay Thai y cinturón negro de Kickboxing. Podría noquear a cualquiera en segundos. Ese día, en el rellano de un edificio, se limitó a poner las manos atrás.

Las puertas del ascensor se abrieron y una mujer de la tercera edad lo golpeó en el rostro sin previo aviso. Santana no devolvió el golpe. Miró al hombre que la acompañaba y soltó la frase que después repetirían miles de personas: «Una te la aguanto por ser mujer, pero como me vuelvas a tocar… la próxima vez no me toques».

Después del episodio, el deportista contó lo que había detrás: según él, se trata de una familia que lleva años sin pagar la vivienda que ocupa, y que recurre a provocaciones y amedrentamientos amparándose en su condición de vulnerabilidad. El video se volvió viral y encendió un debate que va mucho más allá del golpe: ¿qué pasa con quienes intentan recuperar su propiedad y terminan expuestos a este tipo de agresiones sin ninguna protección real?
