El Sol tiene textura, y ahora podemos verla. 🌞

Con el telescopio Daniel K. Inouye, de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos, un equipo de astrónomos capturó las imágenes de mayor resolución jamás tomadas de la superficie visible de nuestra estrella. Lo que aparece ahí no es una bola de fuego uniforme: son remolinos de plasma hirviendo, algunos de apenas 19 kilómetros de diámetro, moviéndose como remolinos de agua en una tormenta.
Los expertos creen que ahí podría estar la clave de un misterio que lleva décadas sin resolverse: cómo se acumula la energía que después estalla en llamaradas y erupciones solares. Entender ese proceso podría ayudarnos a predecir mejor las tormentas solares que afectan satélites y comunicaciones en la Tierra. 🤯
¿Te imaginabas que el Sol se viera así de cerca?
