Hay fotografías de desastres naturales que parecen imposibles de explicar a primera vista. Esta es una de ellas: una autopista que parece haber sido cortada en dos, con enormes diferencias entre un lado y otro del pavimento.

La imagen fue tomada cerca de Tevekkeli, en la provincia de Kahramanmaraş, Turquía, después del terremoto de magnitud 7,8 que golpeó la región el 6 de febrero de 2023. La fotografía fue captada por Reuters y formó parte de las numerosas imágenes que mostraron cómo el terremoto había alterado físicamente el paisaje.
Lo que ocurrió no fue simplemente que el pavimento se agrietara por las vibraciones. El terremoto provocó una ruptura de la superficie terrestre y desplazó grandes bloques de terreno. De hecho, datos citados por The National a partir del California Institute of Technology indicaron que, en algunos lugares, el terreno situado a ambos lados de las rupturas se movió en direcciones opuestas hasta siete metros.

Por eso la carretera terminó con ese aspecto tan extraño: la infraestructura estaba construida sobre un terreno que, durante el terremoto, literalmente dejó de estar en la misma posición que unos segundos antes.

Y no fue un fenómeno aislado. En distintas zonas del sur de Turquía aparecieron enormes grietas, carreteras destruidas, pavimentos deformados y sectores donde el terreno se desplazó de manera visible. Algunas imágenes mostraron incluso kilómetros de fisuras atravesando campos y zonas rurales.

El terremoto de febrero de 2023 fue uno de los desastres sísmicos más devastadores de las últimas décadas. Turquía y Siria sufrieron decenas de miles de muertes, mientras ciudades enteras quedaron gravemente dañadas. Dos años después, Reuters reportaba que más de 55.000 personas habían muerto y que la reconstrucción de las zonas afectadas todavía continuaba.
Por eso, más que una fotografía curiosa de una carretera rota, esta imagen terminó convirtiéndose en una representación particularmente clara de lo que significa un gran terremoto: no solo puede destruir lo que construimos sobre la Tierra; también puede mover la propia superficie sobre la que lo construimos.
