Emma Edwards tenía solo 10 años cuando recibió una noticia que cambiaría para siempre la vida de su familia. Después de más de un año de tratamientos médicos por una leucemia linfoblástica aguda, los doctores informaron a sus padres que ya no existían opciones capaces de detener el avance de la enfermedad y que le quedaban pocos días de vida.

Mientras muchos niños sueñan con viajar a Disney o conocer a sus ídolos, Emma tenía un deseo muy distinto: quería casarse con su mejor amigo y novio de la infancia, Daniel “DJ” Williams. Ambos llevaban dos años diciendo que algún día serían marido y mujer, e incluso habían intentado “casarse” durante un recreo cuando tenían ocho años.

Al conocer su última voluntad, familiares, amigos y vecinos organizaron una ceremonia simbólica en menos de dos días. Todo fue donado: el lugar, la decoración, la comida y hasta el vestido. Cerca de un centenar de personas asistieron para acompañar a Emma en uno de los días más felices de su vida. Su padre la llevó hasta el altar y una de sus profesoras contó cómo había comenzado la historia de amor entre los dos niños.

Doce días después de aquella emotiva ceremonia, Emma falleció rodeada de su familia. Su historia dio la vuelta al mundo porque recordó que, incluso en los momentos más dolorosos, un gesto de amor puede convertirse en un recuerdo eterno para quienes quedan.
Mira a continuación el clip:
