

Bajo el agua, succionar es imposible.
Las crías de ballena no tienen labios funcionales, y el vacío que cualquier mamífero terrestre usa para mamar simplemente no existe en el océano. Así que la naturaleza resolvió el problema de otra forma: la madre contrae músculos especializados alrededor de la glándula mamaria y dispara la leche directo hacia la boca abierta de su cría. No hay succión. Hay inyección.
@cabronazi La ballena azul produce una leche tan consistente como la pasta de dientes. Al amamantar a sus ballenatos bajo el agua, la leche posee un 50% de grasa para que no se disuelva en el mar. Esto permite que la cría la pueda tragar directamente como una pasta sólida.#CapCut ♬ original sound – sun020576 – cherry
Tampoco es una leche cualquiera. Según datos de NOAA Fisheries y el estudio de referencia de Oftedal (1997) publicado en el Journal of Mammary Gland Biology and Neoplasia, la leche de ballena azul tiene entre 35% y 50% de grasa —frente al 4% de la leche humana— y una consistencia parecida a la pasta de dientes. No es casualidad: un líquido más aguado se disolvería en el mar antes de llegar a la cría.
Todo el proceso dura apenas segundos. La cría abre la boca, la madre activa los músculos, y con esa transferencia relámpago un ballenato de ballena azul llega a recibir hasta 600 litros de leche al día, engordando cerca de 90 kilos cada 24 horas.
