Yagiz Dogan, de 21 años, pensó que comprar joyas era su especialidad. En Brickell, Miami, se acercó a Yuriko Torres fingiendo interés en dos pulseras que valían miles de dólares.
Ella se las mostró, confiada. Él arrancó a correr con las pulseras en la mano como si fuera parte del trato. Lo que no calculó fue que un transeúnte iba a tomarse el robo como algo personal. El desconocido salió detrás de él, lo alcanzó y lo derribó.
Dogan, en un último intento de escapar, le roció gas pimienta directo en la cara. El hombre ni se inmutó: lo mantuvo contra el suelo, con los ojos ardiendo, hasta que llegó la policía.

Adentro del bolso de Dogan aparecieron las pulseras robadas. Y no era su primer intento: la policía ya lo investigaba por estafar a otra mujer con un anillo de diamantes de 15.000 dólares el mes anterior.


Torres no dudó en calificar a su rescatista de “héroe”, aunque hasta ahora nadie sabe bien quién es este ciudadano que decidió que ese jueves no iba a dejar pasar un robo así como así.
