Salomón no entendía de terremotos ni de escombros. Solo sabía que Lenny siempre volvía por él.
El 10 de agosto, el edificio Ana Pilar se derrumbó en el barrio Cuarto de Legua, en Cali, mientras Colombia temblaba con un sismo de magnitud 7.4.

Cuando los rescatistas llegaron hasta los restos del apartamento, encontraron a Lenny Fernández, abogada de 38 años, sin vida. Había cubierto a Salomón con su propio cuerpo hasta el final. El perro salió con vida.

Tres días después, en Pasto, la ciudad donde Lenny nació, se despidieron de ella en la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia, donde cantaba y tocaba el piano cada domingo.

Salomón estuvo ahí, subido al ataúd, sin moverse durante casi todo el homenaje.
Una amiga, Yami Reyes, contó que Lenny lo llevaba a todas partes, con su cama, su comida y su agua en la camioneta.
Ese día, el perro solo hizo lo que ella le enseñó sin palabras: no irse.
