Se atrincheró para defender lo único que tenía.
En octubre de 2026, París ardía en medio de violentas protestas por el coste de la vida que sacudieron a toda Francia. Una turba intentaba entrar a saquear un restaurante cuyo dueño, de origen chino, decidió resistir desde su propio balcón. No tenía un arma ni un plan: tenía perfume.

Y empezó a rociarlo sobre los manifestantes. El video se volvió viral en Instagram y Twitter, sobre todo por la explicación que, según los reportes, dio el comerciante: les tiraba perfume “porque apestaban”. Una escena tan surrealista que medio internet no sabía si reír o preocuparse por él.

Pero el gesto no desarmó a nadie. Al contrario, enfureció aún más a los atacantes, que tomaron represalias y terminaron incendiando por completo el restaurante. Todo ocurrió mientras los disturbios se extendían a París, Lyon y Limoges, con edificios públicos y comercios quemados y cientos de detenidos. Para él, la burla fue la chispa. Para su negocio, el final.
