Lo que parecía ser una inspección rutinaria terminó convirtiéndose en una pesadilla para un buffet de comida china en Miami. Los inspectores detectaron 110 violaciones sanitarias en una sola visita, una cifra tan alta que el establecimiento terminó siendo cerrado.
El informe describía condiciones que podían representar un riesgo para quienes comían allí. Había carne guardada directamente sobre el piso, alimentos que no estaban a temperaturas adecuadas para su conservación, acumulación de moho, agua estancada y sucia y un inodoro roto dentro de la cocina.

Este tipo de condiciones no es solamente una cuestión de mal aspecto. Los alimentos mantenidos a temperaturas incorrectas pueden permitir que proliferen bacterias que provocan intoxicaciones alimentarias, mientras que la suciedad, la contaminación cruzada y el mal manejo de los productos aumentan el riesgo de enfermedades gastrointestinales.
Pero el caso tuvo un giro cuando el restaurante volvió a abrir. Su propietario aseguró que había solucionado las 110 infracciones y que el lugar estaba nuevamente en condiciones.
Local 10 decidió comprobarlo por sí mismo.
Cuando el equipo de televisión regresó con sus cámaras, el ambiente dentro del establecimiento cambió rápidamente. Y la nueva visita no terminó precisamente como esperaba el dueño: los periodistas encontraron que todavía existían problemas.
El caso terminó dejando una imagen difícil de olvidar: un restaurante obligado a responder por 110 infracciones sanitarias registradas en una sola inspección, mientras las cámaras seguían cada uno de sus movimientos.
Y todo esto ocurrió en un lugar donde la gente entraba simplemente a sentarse y comer.
