Las brutales inundaciones repentinas que azotaron a la ciudad de Nueva York colapsaron por completo el sistema de drenaje y transformaron las calles en ríos salvajes.
Una joven desciende de un autobus y, en menos de un segundo, la fuerza del agua la derriba y la arrastra calle abajo ante los gritos de pánico de los otros pasajeros.
Afortunadamente, el susto no pasó a mayores gracias a la rápida intervención de los testigos, pero el debate sobre la seguridad y la prudencia en el transporte público durante emergencias climáticas sigue en debate.
