La cámara de un vecino no mentía. Una joven conversa con un chico en la esquina de una calle en Argentina. Él se va. Ella se queda sola.


Lo que pasa después es lo que nadie logra explicarse. La joven se desplaza de espaldas, arrastrándose por el asfalto, hasta llegar al borde de una boca de tormenta. Se quita el calzado. Y desciende.

Minutos después sale por sus propios medios. Unos vecinos, alertados por la escena, se acercan a preguntarle si está bien. Ella responde algo breve y se va caminando, sola, hacia la nada de la madrugada. Al día siguiente, cuando el barrio ya hablaba del video, alguien miró dentro del desagüe. Ahí seguían su chaqueta y su cartera, con maquillaje adentro pero sin un solo documento que dijera quién es. Nadie la ha identificado todavía.
