Quince días. Eso llevaba Claudia sin novio cuando decidió que ese dolor merecía un gesto dramático.

Así que corrió hacia la piscina más cercana, tomó impulso y saltó, dispuesta a que el agua se llevara la pena. Solo que la piscina estaba completamente vacía. Ni una gota, ni un charco, nada que amortiguara la caída ni el orgullo. Uno de sus amigos tuvo los reflejos suficientes para grabar todo con el celular, y ese video terminó circulando por todas partes.

Lo que empezó como un ritual de despecho se convirtió en el chiste de la semana en redes. Los usuarios no pararon de comentar la escena, algunos con ternura, la mayoría muriéndose de risa. Porque a veces el corazón roto no te avisa que revises antes de saltar.
