

Un joven en Medellín, Colombia, se acercó a un grupo de mujeres indígenas que pedían dinero en la calle. Varias llevaban a sus bebés cargados en telas de colores, pidiendo cualquier tipo de ayuda para sobrevivir el día. Él sacó algo de su bolsillo y se los entregó uno por uno: no era dinero, ni comida, ni pañales. Eran condones.
La escena quedó grabada y se difundió rápido. Las mujeres, desconcertadas, apenas alcanzaron a reaccionar frente a cámara mientras sostenían a sus hijos con una mano y el paquete amarillo en la otra.
El video no tardó en generar un choque de opiniones: para muchos fue una falta de respeto disfrazada de gesto viral, para otros una forma cruda de señalar un problema más profundo sobre la vulnerabilidad de estas familias.
Lo cierto es que ninguna de esas mujeres pidió eso. Y la pregunta que quedó flotando en redes fue si alguien realmente pensó en ellas antes de grabar.
