El agua le llegaba a la cintura y Lhiane Galang siguió caminando.

Era su día de boda en Bulacan, Filipinas, y las lluvias no avisaron: se fue la luz, la iglesia se inundó y el pasillo hacia el altar se convirtió en un río. Cualquier otra pareja habría cancelado todo. Lhiane y Gilbert Gibo Chico no. Con los zapatos empapados y el vestido flotando en el agua, ella avanzó paso a paso hasta llegar donde él esperaba.

El video del momento muestra algo que ninguna tormenta pudo arruinar: la decisión de dos personas de casarse ese día, sin importar lo que la naturaleza pusiera en el camino. Dijeron el ‘sí’ con el agua todavía subiendo, mientras afuera el país entero enfrentaba una de las temporadas de lluvia más intensas de los últimos meses.
