

Manin acababa de volver de una cirugía en el ojo cuando Nala, su hermana, empezó a mirarlo fijo.
No se despegó de su cara. Entrecerró el ojo igual que él, imitó cada gesto, cada mueca, como si estudiara el manual de “cómo ser Manin” en tiempo real. El video se volvió viral y llenó los comentarios de risas: “¿adivina quién soy, mamá?”, escribió alguien imaginando la voz de Nala. Otros no encontraron la gracia tan rápido y se preocuparon por la cicatriz que dejó la operación.
La tutora de ambos tuvo que salir a explicar que Manin tenía una condición genética en el ojo y debieron extirpárselo, pero ya se recupera bien. Nala, mientras tanto, sigue sin enterarse de nada: para ella, solo está jugando a ser su hermano mayor.
