El 18 de mayo de 1980, a las 8:32 de la mañana, el Monte Santa Helena entró en erupción. En Spirit Lake, en el estado de Washington, Harry R. Truman ya había tomado una decisión que no cambiaría: no evacuar.
Truman era propietario de un alojamiento junto al lago. Las autoridades le pidieron que se marchara, pero él rechazó las advertencias y las solicitudes de evacuación. Una crónica de TIME publicada semanas después contó que tenía 16 gatos.

El 17 de mayo, varias personas fueron a visitarlo. HistoryLink registra que algunos se marcharon después de las seis de la tarde. TIME informó que habían visto a Truman regando el césped esa tarde. Mientras las alertas rodeaban Spirit Lake, él seguía allí, ocupado en una tarea común, cuidar el jardín.
A la mañana siguiente, un deslizamiento de escombros dio paso a una explosión lateral. El volcán produjo también flujos piroclásticos y caída de ceniza. El alojamiento de Truman quedó sepultado bajo cientos de pies de roca caliente, tierra, hielo y lodo, según HistoryLink. Truman murió en la erupción.

La tarde anterior, todavía regaba el césped. Horas después, el volcán había decidido el final de la historia.
