Willian Corchón no pagó: hizo un espectáculo. El empresario William Fernando Encarnación Tejeda, de San José de Ocoa, en República Dominicana, perdió un juicio laboral contra Celenia Margarita Cuello Ortiz, una exempleada suya que lo había demandado por prestaciones laborales y daños y perjuicios. Un tribunal había fijado la deuda en unos 1.250 dólares. Tras una apelación, la suma habría subido a unos 2.300 dólares.

En lugar de hacer una transferencia o entregar un cheque, él prefirió grabarse contando el dinero en monedas y billetes de baja denominación. “Me cobraron un dinero injusto. Por eso le estamos pagando así”, dijo frente a la cámara. Al momento del pago se contabilizaron unos 1.950 dólares, así que todavía quedaba una diferencia por cubrir.

La ley dice que una sentencia se cumple. Pero cuando cumplirla se convierte en una burla pública para quien ganó, ¿sigue siendo justicia?
