Una consumidora de 30 años llamada Monique Johnson realizó un pedido de pollo a la empresa Popeyes por un valor de 23,59 dólares utilizando la plataforma Uber Eats en la ciudad de Londres.

La mujer solicitó que la llamaran al llegar a las 4 de la madrugada del sábado 17 de mayo de 2026 para no levantar a sus familiares, pero se quedó dormida. Al despertar observó todo el empaque destrozado en el suelo y al revisar la filmación de su timbre descubrió al trabajador tomando una fotografía del paquete para después patearlo y pisarlo con fuerza antes de marcharse en su auto sin dar ninguna explicación.

Pese a haber presentado el reclamo en la aplicación de Uber Eats, Johnson asegura no haber recibido ninguna respuesta por parte de la empresa
