El show era familiar. El robot bailaba, giraba y ejecutaba rutinas de artes marciales frente a niños y adultos en Shaanxi, China, el 21 de marzo de 2026. Entonces giró hacia el borde del área, los brazos extendidos, y golpeó al niño en la cara antes de que alguien pudiera reaccionar.

El modelo involucrado es el Unitree G1: 35 kilogramos, hasta 43 grados de libertad articular, capaz de hacer volteretas y patadas voladoras. La misma máquina que actuó en la Gala del Festival de Primavera de China ante millones de televidentes. Los operadores corrieron a detenerlo, pero el robot siguió ejecutando su rutina como si nada.

No es un caso aislado. En Macao, otro Unitree asustó a una anciana hasta hospitalizarla. En Xinjiang, uno perdió el control en una función escolar. La pregunta que recorre las redes es una sola: ¿quién es responsable cuando una máquina de investigación pesa lo mismo que una persona adulta y actúa entre niños?
