Roxana Baldetti apareció por videoconferencia, como cada audiencia desde que cumple arresto domiciliario. Pero esta vez la pantalla la traicionó.

Mientras el Ministerio Público exponía ante el juez Delmar González los argumentos para quitarle dos casas, un auto, una moto acuática y 11 cuentas bancarias que suman más de un millón de dólares, la exvicepresidenta sacó un vapeador. Lo usó varias veces frente a cámara y, cuando exhalaba el humo, levantaba un cuaderno para cubrirse el rostro.

La audiencia del 22 de septiembre terminó suspendida porque su defensa pidió más tiempo para presentar sus argumentos. Volverán a verse las caras el 25. Baldetti, condenada a más de 15 años de prisión por el caso del ‘agua mágica’, sigue el proceso en libertad condicionada mientras el Estado intenta recuperar lo que, según el MP, nunca debió ser suyo.
