Juana Santiago Chel tiene 77 años. El 30 de julio, agentes antimotines llegaron a su casa en Santa María Nebaj, Quiché, y la sacaron a la fuerza junto a su hija, cumpliendo una orden firmada por la jueza Ada Madaí López Morales.
Lo que pocos esperaban es que la denuncia había salido de la propia familia: fue Pedro Santiago López, uno de los hijos de Juana, quien tramitó el desalojo en medio de una disputa por la propiedad. Un vecino que intentó defenderla terminó detenido.
Esa misma noche, la indignación estalló en la aldea Tzalbal: pobladores incendiaron la casa de la jueza. El Organismo Judicial respaldó a López Morales y condenó el ataque, mientras el Ministerio Público investiga todo lo ocurrido. Juana fue hospitalizada y recibió el alta el 2 de agosto.
