Varios videos circulan en redes muestran a niños llorando desconsolados, mientras sus padres se ríen a su lado. Les muestran una ecografía falsa asegurándole que tienen un gusano en el estómago por comer tantas golosinas.
Para algunos usuarios fue una forma ingeniosa de frenar el exceso de azúcar. Para otros, una humillación filmada que puede dejar marcas: miedo a la comida, desconfianza hacia los propios padres y la sensación de que su angustia es motivo de risa.
Expertos aseguran que este trend causa mas daños que beneficios para el niño: Se rompe el vínculo de confianza, se podría formar un posible bully al ver como se burlan de ellos, posibles trastornos de alimentación.
¿Tú qué opinas: es una broma familiar sin mayores consecuencias o una forma de maltrato disfrazada de humor?
