Devolver el carrito al corral. Es gratis, toma diez segundos y no requiere ningún talento especial. Y sin embargo, el estacionamiento de cualquier supermercado del mundo parece un cementerio de carritos abandonados a medio metro de su destino. 🛒

La solución que un supermercado encontró suena directamente a sketch de comedia. Contratar a un portero ruso para que se encargue del asunto. No una app, no un sistema de monedas, no un letrero con carita triste. Un ser humano, de pie, con toda la energía del este de Europa, dedicado exclusivamente a hacer que la gente devuelva el carrito donde corresponde. Y al parecer, funcionó de inmediato. Nadie discute con un portero ruso.

Internet, claro, explotó. Porque en el fondo todos sabemos que devolver el carrito es el mejor test de ética ciudadana. No hay policía que te obligue, no hay consecuencia real si lo dejas tirado. Solo tu conciencia. Y según los estacionamientos del mundo, la conciencia suele perder. 😅
