Enceng Anwar Solihin lo notó primero: el puente empezó a moverse de lado a lado bajo sus pies.

Era la tarde del domingo 30 de agosto en Margacinta, Pangandaran, Java Occidental, y decenas de vecinos cruzaban juntos el Pongpet, recién inaugurado, para celebrar. Solihin, jefe de la aldea, alcanzó a decirle a la regenta Citra Pitriyami: “¿No tiene miedo?”. Segundos después, un cable del lado izquierdo se soltó de su anclaje principal y la estructura se desplomó unos 20 metros con cerca de 50 personas encima.

El jefe de obras públicas, Ling Ling Nugraha Senjaya, resultó con raspones entre los heridos leves. El brigadier general Donny Pramono, del ejército indonesio que construyó el puente, aclaró que no hubo colapso total, sino una falla en el cable por exceso de peso: solo se permitían tres personas cruzando a la vez, pero el entusiasmo tras la inauguración hizo que nadie respetara el límite. El puente, construido sobre una versión original de 1992 y usado a diario para ir a la escuela o al hospital, ahora está cerrado mientras investigan la resistencia real de su sistema de anclaje.
