Anastasia Korableva no pidió permiso para construir el cuerpo que quería. Años de entrenamiento la llevaron a un nivel de definición muscular tan extremo que las redes empezaron a dudar hasta de su género.

Ella salió a aclararlo: nació mujer, es mujer, y jamás se sometió a ningún cambio de sexo. Su físico es fisicoculturismo puro, nada más.

Unos dicen que redefine lo que puede ser un cuerpo femenino. Otros insisten en que hay límites que la estética no debería cruzar. ¿Dónde trazas tú la línea entre disciplina extrema y lo que consideras ‘femenino’?
