
Jonathan Quispe no llevaba tanque de oxígeno. Solo un cuchillo, una máscara y la certeza de que algo andaba mal en el agua.
Frente a las costas de Perú, este pescador artesanal escuchó lo que describió como gemidos de dolor: una ballena jorobada se hundía una y otra vez, enredada en un aparejo de pesca que resultó ser de su propio equipo. En vez de alejarse, Quispe se lanzó al mar y nadó hasta llegar al animal. La ballena se sumergía y volvía a subir, esquivándolo, hasta que él tomó una decisión que pocos se atreverían a tomar: se subió sobre su lomo para poder cortar la red con precisión.
El rescate quedó grabado y se volvió viral después de que Quispe lo contara en el programa Arriba Mi Gente, de Latina. Contó que no era la primera vez: ya había liberado delfines y tortugas atrapadas antes. Esta vez, frente a cámaras, el mar entero pareció contener la respiración.
