

Danly Serrano no esperaba nada cuando entró a una pastelería de Manila.
Iba a cumplir 21 años y había decidido regalarse un pastel de chocolate chiffon él solo. En la dedicatoria pidió que escribieran tres palabras: “Me, Myself, and I”. Yo, yo mismo y yo. Las dos empleadas que lo atendían le preguntaron para quién era el pastel, y él respondió sin rodeos: para mí.
Entonces pasó lo que nadie había planeado. Una de ellas encendió una vela, la otra levantó el pastel frente a él y las dos empezaron a cantarle “Cumpleaños feliz” ahí mismo, al otro lado del mostrador. Danly rompió en llanto. Le dijeron que pidiera un deseo, y una de las trabajadoras, con la voz a punto de quebrarse, le soltó: “Por favor no llores, que nosotras también vamos a llorar. Que alguien pase un pañuelo”.
Después, Danly contó que ese gesto hizo su cumpleaños mucho más memorable de lo que habría sido. El video llegó a miles de personas y terminó en la página de redes de People. A veces, el mejor regalo no está en la caja: está en alguien que decide no dejarte celebrar solo.
