Sant Rampal Ji Maharaj no camina entre su gente. Se desliza sobre ella, encerrado en una cabina de vidrio con aire acondicionado que lo transporta mientras decenas de seguidores se inclinan a su paso.

El líder espiritual indio ya era conocido por moverse siempre rodeado de unidades portátiles de aire frío, incluso al aire libre. Ahora, esa comodidad se volvió una escena que muchos consideran perturbadora: mujeres y niños se acercan al vidrio, tocan el suelo por donde pasa y le besan los pies buscando una bendición.

Las imágenes circulan como un retrato incómodo de devoción y poder. Del lado de adentro, el frescor de un cubo climatizado. Del lado de afuera, la fe de quienes creen que arrodillarse ante él vale cualquier sacrificio.

