Gregory Talbert encontró a su hijo Michael, de 18 años, besando a su mejor amigo un domingo antes de ir a la iglesia en Memphis, Tennessee. Su respuesta fue amenazarlo: o dejaba de ser gay o lo sacaba de la casa. 😤
Michael, aterrado de quedar en la calle siendo menor de edad, aceptó inscribirse en una terapia de conversión de 6.000 dólares. Aguantó un mes antes de escaparse — los “terapeutas” le decían que estaba maldito y que era un monstruo. El padre entonces lo demandó por el dinero. 💔

En el programa *Equal Justice*, la jueza Eboni K. Williams bajó del estrado, tomó las manos de Michael y le dijo: “No estás maldito”. Luego fulminó al padre: le quitó el caso y le dijo que no tiene derecho a llamarse padre hasta que aprenda a amar a su hijo sin condiciones. 🔥
