Chloe no lo pensó dos veces.
Estaba en el cuarto piso del PLQ Mall en Singapur, amamantando a su bebé de ocho meses junto a su madre, cuando notó a un repartidor con uniforme amarillo hablando por un buen rato con el personal del puesto Hong Lim Curry Puff. Pensó que había una barrera de idioma y quiso ayudar. Al acercarse, reconoció el uniforme: era de Meituan, la plataforma china de delivery. “Me pregunté cuándo había llegado Meituan a Singapur”, contó. Dejó a su bebé y empezó a grabar.

La respuesta la dejó sin palabras. El repartidor había volado desde China hasta Singapur en un pasaje de 2.400 yuanes, unos 455 dólares, para recoger seis curry puffs de papa y sardina que costaban apenas 13.50 dólares. No quiso decir cuánto le pagarían de propina.


La fundadora del negocio, Victoria Loh, cree que el cliente pudo conocer sus curry puffs durante un roadshow que hizo en Hainan en mayo de 2026. Para ella, ese pedido absurdo fue la prueba de que dos años de trabajo valieron la pena: “Estamos felices de poder compartir el sabor de Singapur”, dijo.
