El escenario estaba lleno de luces y ella cantaba como en cualquier otra noche.

De pronto, algo cruzó el aire desde las primeras filas: una botella de vidrio llena de cerveza. El golpe fue directo a su cara, frente a cientos de personas que grababan con sus teléfonos sin entender lo que acababan de ver. No es un caso aislado. En los últimos años, artistas como Bebe Rexha, Kelsea Ballerini, Harry Styles, Billie Eilish y Cardi B han sido blanco de objetos lanzados durante sus presentaciones, y en 2013 el cantante Toots Hibbert, de Toots and the Maytals, sufrió una lesión similar que lo obligó a suspender giras completas.

Lo que antes se consideraba una anécdota incómoda en un show hoy se repite con una frecuencia que empieza a alarmar a managers y productoras. Ya no se trata de flores o peluches: son objetos capaces de causar heridas reales, y nadie parece tener todavía una respuesta clara para frenarlo.
