Hay mamás que peinan, y hay mamás que hacen arte con lo que tienen a mano.

Una madre en Brasil se propuso homenajear a Nuestra Señora Aparecida, la patrona del país, y encontró el lienzo perfecto: la cabeza de su propia hija. Con paciencia, creatividad y muchísimo cariño, armó un peinado que parece sacado de un taller de artesanía. Ahí no hay trenzas al apuro ni coleta de mañana con sueño.

Las fotos corrieron por las redes y la gente se detuvo en lo mismo: los detalles. Cada pieza del diseño tiene su lugar y se nota el tiempo invertido. Y quizá lo más tierno sea imaginar la escena: la niña quieta (o casi) mientras su mamá trabajaba, sabiendo que lo que se estaba armando en su cabeza era algo especial. A veces el homenaje más bonito no sale de una tienda. Sale de unas manos que quieren ver sonreír a su hija.
