Bali Maroti Talikote tiene 25 años y fue a una feria a pedir bendiciones.

Era el viernes 11 de septiembre, en Mahagaon, distrito de Yavatmal, en pleno festejo de Tanha Pola. El pueblo entero —mujeres, niños, familias enteras— se había reunido para visitar el templo Puneshwar Mahadev. Entre los juegos instalados para la ocasión estaba una noria, la atracción que promete la vista más alta del día. Bali subió sin saber que su cabello quedaría atrapado en el rodamiento del mecanismo, provocándole un desgarro parcial del cuero cabelludo.

La policía que vigilaba la feria intervino de inmediato y la trasladaron a un hospital de mayor complejidad. Otras cuatro personas terminaron con lesiones, algunas con fracturas, aunque estables. Los primeros indicios apuntan a algo peor que un accidente aislado: soldaduras defectuosas y soportes fallidos en la estructura misma de la noria, la misma que cientos de familias habían usado ese día sin sospechar nada.
