El sol caía justo sobre las fresas cuando la cría decidió que también quería su parte.


En el zoológico de Adelaide, Australia, una mamá potoro se acomodó a comer tranquila mientras su pequeño observaba todo desde el mejor asiento del mundo: el marsupio. Aún así, él tenía su propia fresa y no perdería la oportunidad de disfrutarla bajo a luz del sol.
El potoro es un marsupial pequeño y tímido, pariente lejano de los canguros, que en su vida silvestre trabaja de jardinero secreto del bosque: cava en busca de hongos y tubérculos, y sin saberlo esparce esporas que mantienen vivo todo el ecosistema. Pero en esta escena, frente a las cámaras, no había nada que cavar ni esconder. Solo una mamá, su cría y unas fresas que valía la pena compartir.
