Los actos bondadosos nos calientan el corazón. Uno muy mágico ocurrió en Argentina, en la calle, cuando un vendedor de choripanes y padre de familia se cruzó con un alma buena que decidió hacer algo por él.
“¿Cómo va el negocio?”, fue la pregunta. Y la respuesta fue: “Mal, mal, mal. Es lo que hay”. El padre y la niña no habían vendido mucho y el día parecía perdido. Sin embargo, su expresión de desaliento estaba a punto de cambiar.

Primero, el sujeto compró unos choripanes y le dijo que se quedara con el cambio. Esa acción ya fue hermosa. E iba a venir una sorpresa mucho mayor.

Al regresar donde él, el cliente sacó su carta y la reacción de alegría fue instantánea. No podían creerlo. Padre e hija se abrazaron de felicidad.

Hombres buenos como este deben ser recompensados. Agradecemos el buen acto de Ema Monzon.
