Brittany Clark tenía 31 años y vivía en Orlando cuando decidió refrescarse en el río Econlockhatchee un día caluroso de junio.
Estaba con su novio, Chance Allison, y su mejor amiga. El agua apenas les llegaba a la rodilla, así que nadie sospechó peligro. Según el relato de su amiga, minutos antes del ataque notaron burbujas extrañas subiendo a la superficie, algo que tomaron como una curiosidad y no como una advertencia. Segundos después, un caimán sujetó a Brittany y ejecutó el llamado ‘giro de la muerte’, la maniobra que estos reptiles usan para inmovilizar a sus presas bajo el agua.

Chance intentó sacarla, pero las heridas en sus brazos fueron demasiado graves. Días después, agentes de la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida capturaron y sacrificaron dos caimanes en la zona; pruebas genéticas confirmaron cuál de ellos causó el ataque, el tercero registrado en el estado en una sola semana.


