“Vine al malecón a ver el tsunami.” Esa fue la respuesta —completamente en serio— que dio un ciudadano dominicano cuando le preguntaron qué hacía en el Malecón de Santo Domingo durante la alerta de tsunami emitida tras el fuerte sismo en Venezuela.

Mientras la mayoría de la gente busca refugio ante una advertencia así, este señor tomó exactamente la dirección contraria: caminó hasta la orilla del mar a ver si llegaba algo. La alerta ya fue levantada en República Dominicana y, spoiler, el tsunami nunca apareció. Pero la frase sí se quedó.

Y sí, muchos otros dominicanos también estaban esa noche disfrutando tranquilamente el malecón. Porque al final, la valentía —o la curiosidad— no tiene explicación.
