Manu SB llevaba 12 años cargando un dolor que nadie sabía explicar.
Todo empezó en 2014, en Karunagappally, distrito de Kollam, India. Manu tenía 32 años y estaba embarazada de siete meses de su segundo hijo.
Un día antes se había sentido débil por presión baja, y en la boda de su cuñada, al marearse, buscó apoyo en lo primero que encontró: una mesa auxiliar con tapa de vidrio.

Ese gesto instintivo le dejó clavado un fragmento afilado en la espalda que nadie logró detectar durante más de una década. Pasó por consultas, tratamientos y estudios que no encontraron nada.
El embarazo complicó los exámenes, y la zona lesionada nunca fue revisada con la precisión necesaria. Mientras tanto, ella seguía trabajando en la Oficina de Suministro Taluk de Karunagappally, conviviendo con un dolor que se había vuelto parte de su rutina.
La respuesta llegó recién este año, cuando una ecografía y estudios de imagen detectaron un objeto extraño alojado en su espalda.
Los cirujanos del Hospital VPS Lakeshore de Kochi lo extrajeron el viernes: un trozo de vidrio triangular de unos 3 centímetros, el mismo que había quedado oculto desde aquella boda en 2014.
