Hoy Jim Carrey es uno de los actores de comedia más famosos del mundo, protagonista de clásicos como La Máscara, Ace Ventura y Tonto y Retonto. Sin embargo, mucho antes de conquistar Hollywood, su vida estuvo muy lejos del glamour.

Todo cambió cuando su padre, Percy Carrey, perdió el empleo que sostenía económicamente a la familia. De un momento a otro pasaron de tener una vida modesta a enfrentar una profunda crisis económica que los obligó a dejar su hogar. Jim tenía apenas 14 años.

Sin dinero para pagar una casa, la familia llegó a vivir durante un tiempo en una camioneta Volkswagen. En otros periodos, Jim y sus hermanos también durmieron en una tienda de campaña instalada en un parque de Ontario, Canadá.

Con el objetivo de salir adelante, toda la familia comenzó a trabajar en una fábrica de neumáticos.

Jim cumplía turnos de aproximadamente ocho horas limpiando baños, pasillos y oficinas, además de realizar labores de vigilancia durante la noche. Después de eso debía asistir al colegio.

El cansancio terminó siendo tan grande que abandonó la escuela a los 16 años para ayudar económicamente a sus padres.

Cuando todavía era un actor desconocido, Jim realizó un gesto que con el tiempo se volvió legendario.

Escribió un cheque a su propio nombre por 10 millones de dólares y anotó que era por “servicios de actuación”. Lo guardó en su billetera convencido de que algún día lograría cobrar una cifra así gracias a su trabajo.

Años después, Hollywood terminó haciéndolo realidad.
