La noche del 19 de julio de 2019, Davide Basile apuntó su cámara hacia el monte Etna desde Riposto, Sicilia. El volcán llevaba días en erupción y él solo quería capturar el momento.
Lo que salió del obturador parecía diseñado por un artista: los chorros de lava se elevaron y se abrieron en el aire formando, con precisión imposible, la silueta de un fénix con las alas extendidas naciendo del cráter.
Durante años la imagen circuló sin crédito y muchos juraron que era un montaje hecho con inteligencia artificial. Snopes la investigó a fondo y confirmó algo simple: no hay trucos, es fuego real formando su propio mito.
