Jane Doe empezó a sangrar en pleno turno. 🩸 Trabajaba como asociada de ventas en un Walgreens de Alexandria, Luisiana, y además de estar embarazada, vivía con diabetes e hipoglucemia.

Cuando le avisó a su gerente que necesitaba ir de urgencia al médico, la respuesta no fue ayuda: fue un no.


Le dijeron que no podía irse hasta que apareciera un reemplazo, aunque el propio gerente y un líder de turno podían haber cubierto su puesto sin problema.
Un compañero le pidió que esperara. El gerente, después, le reclamó que ya había pedido “demasiadas adecuaciones”.
Siguiendo el consejo de su médico, renunció ahí mismo para poder atenderse. Esa misma tarde del 2 de diciembre de 2020, sufrió un aborto espontáneo.
La Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos (EEOC) demandó a Walgreens en 2022 por discriminación por embarazo y discapacidad.
En marzo de 2024, la cadena aceptó pagar 205,000 dólares y se comprometió a capacitar a sus gerentes en diez ciudades del país.
El dinero no le devuelve nada a esta trabajadora — pero deja un antecedente incómodo para cualquier empresa que anteponga un turno a la salud de su gente.
