Desde afuera, solo veían a un exfutbolista que había subido de peso.
Wesley Sneijder, de 42 años, rompió el silencio sobre los kilos que se le notaron tras retirarse del fútbol y la razón no tiene nada que ver con la vida cómoda de un exjugador.

Contó que su madre murió con 59 años, unos 6 meses después de que le diagnosticaran cáncer. Un duro golpe que solo anticipa lo peor.
Dos meses más tarde, su padre volvió a una revisión y los médicos le confirmaron que la enfermedad había avanzado.

El padre decidió pelear y murió entre 9 y 10 meses después, también a los 59. Durante unos 3 años y medio, la vida de Sneijder se repartió entre el hospital y la familia.
Dejó de entrenar con regularidad y, al salir de allí, solo quería comer o beber para no pensar en lo vivido.
Hoy trabaja para recuperar la forma y asegura que va avanzando. Pero lo resumió con una frase que lo dice todo: adelgazar no traerá de vuelta a su madre ni a su padre.
