Windi Thomas, de 44 años, pesaba 136 kilogramos. Su novio Keeno Butler, de la misma edad, pesaba 54. Esa diferencia de 82 kilos se convirtió en el arma.

El 18 de marzo de 2018, en el apartamento que compartían en East Avenue, Erie, Pensilvania, Thomas cortó la mano de Butler con una navaja plegable, le golpeó la cabeza con una pata de mesa de madera y luego se sentó sobre su pecho. El médico forense estableció la causa oficial de muerte como “insuficiencia respiratoria secundaria a trauma de fuerza contundente en cuello y compresión torácica, agravada por trauma craneal”. Antes del ataque, Thomas había estado bebiendo e intentaba conseguir crack-cocaína.

El 3 de diciembre de 2018, Thomas se declaró culpable de asesinato en tercer grado ante el juez William R. Cunningham del condado de Erie. El acuerdo con la fiscalía contempla una sentencia de 18 a 36 años de prisión estatal, evitando el máximo posible de 20 a 40 años. Sandra Butler, hermana de la víctima, expresó que la familia esperaba una condena mucho mayor. El juicio estaba fijado para el 10 de diciembre; el acuerdo lo canceló.

