En los Globos de Oro de 1991, Winona Ryder gira la cabeza entre el público. Busca algo, o a alguien; cuando sus ojos encuentran a Johnny Depp, su cara se enciende con una sonrisa que dura apenas unos segundos. Después, la mirada se le apaga. Ese instante, minúsculo, quedó grabado para siempre.
Se habían conocido en 1989, en el estreno de Great Balls of Fire!. Un año más tarde los presentaron formalmente: ella tenía 18 años, él 26. Cinco meses después ya estaban comprometidos. Poco después llegó Edward Scissorhands, de Tim Burton, la película que los unió frente a cámara y que convirtió su romance real en un cuento de hadas para toda una generación. Johnny se tatuó “Winona Forever” en el brazo.


Aquella noche de 1991 todavía seguían juntos. El video no captó una despedida ni el reencuentro doloroso de dos exparejas, como muchos interpretaron cuando volvió a circular en redes. Captó justo lo contrario: a dos jóvenes enamorados que todavía imaginaban un futuro juntos.
La ruptura llegó recién en 1993. Johnny eliminó dos letras de su tatuaje y convirtió “Winona Forever” en “Wino Forever”, una expresión que podría traducirse como “borracho para siempre”. Winona, en cambio, no pudo transformar sus recuerdos con la misma facilidad.
“Él fue mi primer todo: mi primer beso verdadero, mi primer novio de verdad, mi primer prometido y el primer hombre con quien tuve relaciones. Por eso siempre estará en mi corazón. Para siempre… resulta curioso usar esa palabra”. Llegó a confesar.
La separación la sumergió en una profunda depresión. Winona intentó adormecer el dolor con alcohol, dejó de cuidarse y una noche se quedó dormida con un cigarrillo encendido. Cuando despertó, las llamas ya habían comenzado a rodearla. Años después compararía aquella etapa con vivir su propia versión de Girl, Interrupted.
Sin embargo, nunca habló de Johnny con rencor. Cuando décadas después surgieron graves acusaciones contra el actor, Winona aclaró que solo podía referirse a su propia experiencia y lo recordó como alguien cariñoso y protector durante los años que compartieron.
Winona rehízo su vida y volvió a enamorarse, pero nunca habló de Johnny como si hubiera sido un hombre más. Algunas personas dejan de formar parte de nuestro presente y, aun así, conservan para siempre un lugar en la historia de quienes fuimos.
