Winter Jones tenía 6 años y no podía hablar.
Era no verbal, tenía autismo, y dependía por completo de los adultos que debían cuidarla. El 13 de agosto la llevaron a la guardería Kid University, en Memphis, Tennessee, como cualquier otro día. Nadie notó que se había quedado dentro del autobús escolar, bajo un calor que no perdona. La encontraron inconsciente horas después. Murió en el hospital, sin haber podido decir una sola palabra sobre lo que sentía mientras esperaba que alguien la buscara.

Esta semana, tres mujeres se presentaron ante el tribunal: la conductora Tametria Norry, la directora adjunta Sabrina Powe y la asistente Amilya Hardin. Las acusan de negligencia infantil agravada, homicidio por negligencia criminal y alteración de registros. Dos ya pagaron una fianza de 50,000 dólares y están libres.

El abogado de la familia, Taurus Bailey, dijo que apenas es el primer paso hacia la justicia. Los padres de Winter esperan respuestas que ya no le devolverán la vida a su hija, pero que tal vez eviten que otra familia tenga que hacer la misma pregunta: ¿cómo se olvida a una niña que no podía llamar por su nombre?
