No es exagerado decir que el yoga tiene muchos beneficios como aumentar la flexibilidad, reducir el estrés y mejorar la postura, pero aumentar las posibilidades de escapar de la cárcel colándose por una ranura de 15 centímetros no suele figurar en los folletos informativos.

Sin embargo, Choi Gap-bok, un maestro de yoga de Corea del Sur con 23 años de práctica, demostró que esta disciplina tiene aplicaciones prácticas que van mucho más allá de la relajación.

Arrestado el 12 de septiembre bajo sospecha de robo, fue puesto en una celda de la policía de la ciudad de Daegu. Permaneció allí cinco días. En la madrugada del 17, se aplicó pomada en la parte superior del cuerpo y escapó por la abertura para la comida.

Para ganar tiempo, utilizó una técnica vista en el programa “Cadena perpetua”: cubrió su almohada con mantas para simular que seguía durmiendo. Los guardias, ajenos al escape, continuaron con su ronda y cuando notaron la ausencia, Choi ya estaba lejos.
