Ankit Baliyan tenía 35 años y una frase pegada a su nombre: ‘Murder maar de sadak ke upar’, mátalo en la carretera. La cantó en un reel de Instagram, sonriendo, como parte de su canción ‘Baby Badmash’.

Horas más tarde salía de un gimnasio en la zona de Kotwali, Shamli, en el norte de India, cuando cuatro hombres en dos motocicletas le dispararon. Era el 26 de agosto de 2026, cerca de las 6:45 de la tarde. Baliyan murió poco después en un centro de salud comunitario.

Su canal de YouTube superaba los 368.000 suscriptores, casi siempre con canciones sobre armas y rivalidades que sumaban millones de vistas. La policía revisa cámaras de seguridad y su actividad en redes buscando un motivo que todavía no se confirma. Su esposa Jyoti, maestra en Delhi, y su padre Satvir Singh, militar retirado, esperan respuestas mientras en Shamli hay protestas exigiendo la captura de los atacantes.

